Nuestros talleristas no deben perder la oportunidad de acercarse,mediante esta entrevista, a uno de los más grandes artistas del arte contemporáneo cubano, Roberto Fabelo, motivo que nos lleva a indagar sobre temas muy particulares de su vida que, quizás, resulten poco conocidos.
Pintor, escultor, dibujante e ilustrador, Fabelo proviene de una familia muy humilde de Guáimaro, en la provincia de Camagüey y desde pequeño siempre tuvo especial inclinación hacia el dibujo, pero dejemos que sea el propio artista quien responda a nuestras interrogantes.
¿Tenía mascotas en su niñez?
F: Tenía un perro al que le puse Lobo, propiedad de toda la familia, pero el nombre se lo puse yo.
Cuando niño, ¿cuáles juegos eran sus preferidos?¿Qué recuerdos tiene de esos juegos, y qué fue lo más divertido que haya hecho en esta etapa de su vida?…y, además, si recuerda alguna anécdota que pudiera contarnos…
F: Mi juego preferido era bañarme en los ríos, pero jugaba también con ramas en forma de animales que amarraba con pequeñas botellas desechadas simulando vacas y bueyes. También modelaba con cera de los panales de miel lagartijas, alacranes, arañas, tratando de imitar fielmente su figura; lo hacía también con barro.Sobre la tierra hacía pequeños corrales donde metía a todos esos animalitos. Tengo los mejores recuerdos. Todos me parecían de verdad y algunas veces hacía los animales con tanta veracidad y eran tan reales que me divertía asustando a mi abuela.
Mis tíos me llevaban al pueblo de Guáimaro a las ferias ganaderas para que me vieran dibujando vacas, bueyes y chivos entre otros animales, en papel cartucho y lápices escolares y un día me montaron arriba de un toro como premio y me caí y lloré y me reí a la vez.
¿A qué edad usted sintió que quería dedicarse al arte?
F: Cuando yo tenía siete años, que iba a esas ferias a dibujar ya me daba cuenta de que era algo que me atraía y me gustaba y entretenía mucho.
¿Qué lo motivó a expresarse en muchas de sus obras a través del universo animal?
F: El universo animal es algo que llevo en mi memoria y que ha configurado en buena medida mi imaginación.
¿Cómo se siente al ver que hemos dedicado el taller de creación infantil a su obra y exposición?
F: Me he sentido como el niño aquel de Guáimaro que no ha dejado de soñar y jugar.
Finalmente, ¿qué consejo le daría a nuestros niños y jóvenes talleristas que quieren ser artistas en el futuro?
F: Mi consejo es que luchen con todas sus fuerzas, deseos y pasión por lograr lo que se propongan ser y que no dejen nunca de aprender y buscar nuevos conocimientos.
Quisiéramos agradecerle su presencia en el Museo con su exposición, el haber sido motivo de inspiración para las creaciones de nuestro taller infantil y por responder gentilmente a nuestras preguntas.
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