El arte del paisaje

13 de mayo de 2023
Atardecer , 1921
Domingo Ramos
Óleo sobre tela
96 x 115.5 cm
Pintura

Quisiera poner a tu consideración algunos apuntes en torno a lo que, en el arte, conocemos como paisaje.

El término paisaje desde el punto de vista pictórico, hace referencia a la representación gráfica de un terreno que puede ser creado o modificado por el arte mismo, lo que quiere decir, que lleva implícito la presencia de un observador dispuesto a destacar las cualidades más sobresalientes del terreno. Sin embargo, como lo conocemos en el presente, no ha sido siempre entendido.

La trayectoria del paisaje como género en la pintura es relativamente corta en Occidente, al compararla con otras culturas como la China, por ejemplo, en la cual la naturaleza aparecía reflejada en rollos y biombos con imágenes dinámicas y una atmósfera muy propia. Para la Antigüedad la naturaleza se asociaba a la mitología de la creación, a una concepción global y por consecuencia, se representaban elementos de ella en las tumbas egipcias grabadas a relieve o pintadas al fresco, (escenas de caza o ritos religiosos), así como en palacios y edificaciones romanas utilizadas en fondos de una escena principal, etc.

A través de la historia, hemos sabido de civilizaciones donde no se reconocía el término paisaje, ni se han encontrado referencias literarias o representaciones pictóricas en ellas. Lo cierto es, que han existido puntos divergentes por parte de los estudiosos del tema en cuanto a la forma de concebir el paisaje en las diferentes culturas.

La observación de la naturaleza y la meditación han generado el arte.” Cicerón.

En su devenir histórico, la pintura de paisaje ha sido reflejo de la relación del hombre con la naturaleza y sus cambios, como testimonio de los momentos donde éste se ha sentido más integrado a ella, resultado de un proceso reciproco, dicho de otra forma: el ser humano necesita interpretarla para poder entenderla.

El famoso historiador de arte británico Kenneth Clark en un análisis al respecto de la pintura y el paisaje, refería que la primera, ha marcado las etapas por las que ha pasado el concepto de naturaleza del hombre.

Durante el Renacimiento, aparece un vivo interés por la presencia del paisaje, pero concebido dentro de obras de carácter religioso, en las que poco a poco, fue ganando en autonomía y se sustituían los dorados aplicados a los fondos, por escenarios más realistas, con el fin de otorgarles más profundidad. Este cambio artístico se producía en una época donde tenía lugar una expansión en el comercio, la economía y el transporte hacia otras zonas por descubrir y conquistar, lo que suponía el hecho de conocer nuevos territorios y culturas junto a la posibilidad de desarrollar una fascinación por la naturaleza, por contemplarla y viajar a conocerla. El hombre se da cuenta del placer estético que se muestra ante él y la emoción que provoca la observación del panorama.

El interés por la representación pictórica de la naturaleza fue despertando gradualmente en Europa y también el coleccionismo de piezas que incluyeran escenas campestres, pero hubo que esperar hasta el siglo XVII para que el paisaje ganara su autonomía como género, al transformarse en objeto de interés por sí mismo. Es importante mencionar la popularidad adquirida por el paisaje en los Países Bajos. Se comenzaron a encargar piezas con vistas marinas, de tormentas, también urbanas, con grandes juegos de luces, como lo hiciera uno de los más reconocidos artistas holandeses de este tipo de escenas; Jacob Ruysdael, quien sacó mucho partido a sus habilidades para estructurar sus vistas.

Paisaje rústico, de Frederick Moucheron, es solamente uno de los excelentes ejemplos de paisaje holandés que hallarás en la colección del Edificio de Arte Universal del MNBA.

El espacio conquistado por el paisaje y los sub-géneros derivados de este, se vio fortalecido a lo largo de los siglos con nuevas técnicas y enfoques a la hora de abordarlo. Pudiéramos mencionar como ejemplo al italiano El Canaletto, quien se especializó en las conocidas vedutas o vistas urbanas, al francés Jean- Antoine Watteau, con sus escenas galantes y bucólicas y en el siglo XIX al inglés John Constable, quien tomaba sus paisajes directamente del natural, con absoluta libertad para captar sensaciones y resolver con manchas sueltas empastadas y otros recursos técnicos, sus famosas composiciones.

Estas singulares piezas se encuentran entre las más valiosas de su tipo en la colección de arte italiano e inglés del MNBA.

Con el devenir de los años, los pintores, agrupados en diferentes movimientos artísticos (romanticismo, impresionismo, expresionismo, etc.) crearon sus paisajes según la época que les tocó vivir, con una mirada hacia el arte en correspondencia con su tiempo, o adelantada en otros casos y según los adelantos técnicos que fueron apareciendo en cada etapa.

Las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes te brindan amplias posibilidades para recorrer sus salas y constatar en sus piezas comolos elementos de la naturaleza, incorporados a diferentes composiciones en perfecta armonía, concebida por la mirada del artista, fueron gradualmente haciéndose independientes hasta conformar una imagen con el definido término que conocemos hoy: paisaje.

 

 

 

 

 

 

 

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