Pintar la música

Los cinco sentidos , 1630
Atribuido a Jan Cossiers
118 x 159 cm
Edificio Arte Universal. Sala de Arte flamenco. Siglos XVI y XVII

Con el paso del tiempo la música y la pintura se han convertido hasta la modernidad, cada vez más, en complementos sensoriales una de la otra. Muchos especialistas coinciden en presentarlas como expresiones de una misma belleza. Los términos color y ritmo son empleados hoy día para referirse a una composición musical, mientras que el segundo describe algún tipo de movimiento repetido en una obra pictórica.

Ambas disciplinas artísticas han atravesado por los intentos de lograr entre ellas afinidades o correspondencias, superando las fronteras entre dichos medios de expresión.

Desde las primeras representaciones pictóricas que se conocen aparecen ya instrumentos de cuerda, tales como: cítaras, arpas, liras, además de instrumentos de viento y percusión. El cristianismo a través de su iconografía, también nos ha legado la temática musical en sus tablas, óleos y pinturas murales. Las escenas de jóvenes virtuosos, ejecutando algún instrumento, fueron motivo habitual de representación para los ambientes domésticos de las clases acomodadas desde el siglo XVI.

Las comparaciones entre música y pintura no se han detenido entre compositores, teóricos, artistas y filósofos. Desde luego que existen similitudes y conexiones entre ellas, a pesar de que los canales de percepción son diferentes, el oído y la vista. Sin embargo, es posible una composición musical a partir de una pintura, o de forma contraria, pintar la música.

El artista plástico puede traducir en imágenes sus ideas, sus sentimientos, sucesos, vivencias, si bien la naturaleza de ese resultado suele enunciarse en formas, colores y texturas. Expresar la música en imágenes, siempre constituye un reto para el creador, pues su exploración de sensaciones auditivas no se ha desarrollado a la par de las visuales.

El pintor francés Paul Gauguin, por ejemplo, analizaba frecuentemente en sus artículos lo que tenían en común estas dos modalidades artísticas. Por su parte, en 1906 el crítico norteamericano Charles H. Caffinafirmó: ¨la pintura debe inspirarse en la esencia de la música, que es la abstracción¨, el pintor ruso Vasili Kandinsky dejó plasmado en uno de sus escritos que veía colores evocados por la música. De esta manera, se manejan hoy día múltiples criterios en torno al tema que nos ocupa y los estudios sobre la percepción en estos procesos continúan.

Los intereses comunes entre músicos y artistas se han intensificado durante el siglo XX, por lo que, movimientos como el informalismo, minimalismo o el arte conceptual se han relacionado con la música electroacústica,música aleatoria o música concreta.

De cualquier manera, la pared que separa la música y las artes visuales puede ser transgredida y, la hibridación entre ellas, se admite como plena necesidad de establecer nuevos territorios en correspondencia con la esencia propia del arte, siempre en estrecha relación con una sociedad que cambia permanentemente.

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